
Este martes 26 de junio, La Rebelión del Cuerpo lanzó los resultados de la encuesta sobre sexualidad y autoestima en mujeres en el evento “Conversaciones Rebeldes: Autoestima, Sexualidad y Género”, en dependencias de Fundación Colunga. Luego de la exposición de los resultados, June García (autora “Tan linda y tan solita: El libro del fin del patriarcado”) moderó un panel de conversación integrado por los psicólogos Constanza del Rosario, Rodrigo Jarpa, y Nerea de Ugarte.
La encuesta reveló que las mujeres jóvenes (entre 18 y 25 años) son quienes presentan los menores niveles de autoestima, el cual asciende en los cohortes superiores. Si comparamos los resultados por tramo etario, a medida que aumenta la edad, aumenta el porcentaje de mujeres que declara tener una “autoestima elevada” (41% entre las menores de 25 años, 53% para el grupo entre 31 y 40 años, y 70% para las mayores de 40 años); y desciende el de quienes declaran tener una “autoestima baja” (36% de las menores de 25 años, 25% para el grupo entre 26 y 40 años, y 17% entre las mayores de 40 años).
En relación a las distintas fases de la respuesta sexual, se evaluaron deseo, excitación, capacidad de llegar al orgasmo, dolor o discomfort durante el encuentro sexual, y cercanía emocional con la pareja. La encuesta mostró que mientras mayor es el nivel de autoestima se aprecia una respuesta positiva más frecuente y satisfactoria. Por ejemplo, el 20% de quienes declaran una autoestima alta señala haber sentido deseo sexual “siempre o casi siempre” durante las últimas 4 semanas; mientras que el 56% señaló haber experimentado lo mismo durante el mismo período en relación a excitación sexual y el 41% respecto a alcanzar orgasmos. También, el estudio mostró que las entrevistadas que declaran mayores niveles de autoestima reportan mayor cercanía emocional con la pareja y menor frecuencia de dolor durante su actividad sexual. Por ejemplo, el 58% de las entrevistadas con autoestima alta señala haberse sentido emocionalmente cercana “siempre o casi siempre” a su pareja durante sus encuentros sexuales de las últimas 4 semanas. El 55% de las entrevistadas con autoestima alta declara “nunca” haber sentido dolor durante sus encuentros sexuales para el mismo período de tiempo.
Al analizar los puntajes obtenidos en los distintos indicadores del Índice de Bienestar Personal, la dimensión que obtiene el mayor promedio es “satisfacción con tu nivel de vida” con 7,26; mientras que la dimensión con la menor medio es “satisfacción con tu apariencia física” con 5,9 (en una escala entre 0 y 10 puntos). Sin embargo, nuevamente son las entrevistadas entre 18 y 25 años quienes presentan promedios menores, en todas las dimensiones y particularmente en “satisfacción con tu apariencia física” (5,6) y “satisfacción con tu atractivo sexual” (5,8).
Durante el conversatorio, Nerea de Ugarte señaló que: “estas cifras respaldan lo que la clínica ha consignado a nivel individual por años. La educación en autoestima repercute íntegramente en la salud mental, de ahí la importancia de educar desde la infancia. Si relacionamos estos resultados con los de nuestras encuestas anteriores es claro que la comunicación de masas afecta todas las áreas de vida de una persona pues inculca estereotipos, debeísmos, presiones sociales, desconexión emocional, desconfianza, inseguridad”. A esto, añade, que “la sexualidad es el mejor contexto para entender a cabalidad la frase de lo personal es político: ser libre, gustarte, sentir placer y apropiarte de él es un acto político en sí mismo, es quitarle poder a todo lo que nos han inculcado culturalmente sobre nuestra sexualidad”.
Al respecto, Constanza del Rosario destacó los resultados en relación a satisfacción con nuestra apariencia física y vida sexual. Al respecto, preguntó: “¿Cómo podemos vencer esta vergüenza que estamos viviendo frente a nuestro cuerpo? Hay que atreverse a desnudarse, a tocarse, a hablar de sexo, a hacer cosas osadas, a rebelarnos. Por eso, es importante inaugurar un espacio así, juntarse con otras mujeres a hablar de sexualidad”. En este sentido, Rodrigo Jarpa añadió que “ésta es una gran carencia en nuestra sociedad. No basta con educación preventiva en embarazos y enfermedades de transmisión sexual. La educación sexual es mucho más que eso y está presente en todos los ámbitos de la vida, ya que pasa por empoderar a niñas y niños, a que sepan explorar el placer y su propio disfrute, a liberar emociones y a expresarlas asertivamente, y la importancia de conectarse con ellas”.
29 de junio de 2018